¡MI PRINCIPAL OBJETIVO, LA SALUD!


El 50% del alumnado en edad escolar tiene o ha tenido en algún momento dolor de espalda. En la escuela podemos, y debemos, contribuir en la prevención de este tipo de dolencias. Para mí no hay nada tan importante como la salud de mi alumnado y en esta línea va mi trabajo.

Y PARA TI, ¿QUÉ ES LO IMPORTANTE?



En la escuela no busco campeones/as. Prefiero que mis alumnos/as sonrían por el simple hecho de poder participar en eventos deportivos, independientemente de su nivel de competencia. Ayudarles en la conquista de hábitos saludables y en la autogestión de su propia actividad física son los objetivos que persigo año tras año.

¡No me interesan las copas ni las medallas, sí verlos/as felices y activos/as! (Juanjo Reverte)

¿CUALQUIER EJERCICIO FÍSICO ES BUENO PARA LOS NIÑOS? ¿Y PARA LOS ADULTOS?


La mayoría de las personas dan por buena la afirmación de que "cualquier actividad física es buena para los niños" y no es correcto. La actividad física es positiva y favorece el correcto desarrollo de los niños cuando está adaptada a las especiales características de quien la recibe. Una actividad física no planificada y ausente de adaptación a las peculiaridades de los/as niños/as no sólo no les beneficiará sino que podrá causar en ellos/as contratiempos desagradables por ofrecerles estímulos inadecuadas para su momento evolutivo.

Esto no sólo es aplicable al alumnado en edad escolar, también lo es para cualquier persona que se acerque al mundo de la actividad física y el deporte. ¡Colocarnos indumentaria deportiva y lanzarnos a realizar actividad física, de una manera azarosa, puede traernos consecuencias desagradables!

De la misma manera que acudimos a nuestro médico cuando algo va mal en nuestro organismo para que nos oriente y medique en busca de nuestra curación, también sería conveniente que se consultara al especialista en  actividad física para que nos guiara y nos presentara las bases de una actividad física saludable y adaptada a nuestras características. 

La actividad física es buena pero no a cualquier precio. La competición nos motiva, nos hace crecer, hace que nos superemos cada vez más, pero requiere un nivel de exigencia  que nos aleja de lo saludable por someter a nuestros órganos y sistemas a un estrés muy elevado. Por eso salud y competición nunca podrán ir de la mano. ¡Para competir hay que asumir riesgos!

Por último, y para acabar, destacar que una actividad física no exitosa por desagradable nos alejará cada día más de ella, siendo éste un nuevo motivo para enfocarla hacia el éxito desde el principio. ¡Si tú solo/a no puedes, pide consejo!

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